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Sobre las Emociones

Instintos: son previos e inseparables de las emociones básicas, de hecho componen una unidad funcional.
Los instintos no se escogen ni pueden extirparse, aunque sí admiten cierto grado de modulación. Nos equipan con un sistema de mecanismos para satisfacer las necesidades propias de nuestra especie, en el medio natural y humano en que vivimos. El hecho de que estemos aquí demuestra que comprenden la realidad de dentro y de fuera y sus interacciones.
Son impulsos que tienen una expectativa concreta respecto a la realidad. El instinto de succión no tendría sentido sin la expectativa de que haya cerca un pezón del cual mamar. Pero esa expectativa puede cumplirse o no, y en consecuencia se produce una reacción emocional.

Emociones: alegría, pena, rabia, miedo, asco, sorpresa, etc. las emociones básicas son reacciones preconscientes en respuesta al grado de satisfacción o frustración que haya conseguido la acción instintiva. En principio la rabia es una inyección de energía suplementaria, que protesta y exige, intentando alcanzar la expectativa que no se está cumpliendo.
Aunque se mueven entre dos polos opuestos, no cabe hablar de emociones positivas y negativas, sino agradables y aflictivas.
Saltamos de alegría, se nos encoge el estómago, gritamos: son reacciones, no ocurren sin un desencadenante, e implican a todo nuestro organismo, corporal y psicológicamente.
Se originan en un nivel previo al yo, por tanto no han sido filtradas por las defensas. Son genuinas.

Sentimientos: Normalmente usamos los términos emoción, sentimiento y afecto casi como sinónimos pero en el ámbito de la psicología es provechoso distinguirlos.
En cuanto a su duración podríamos compararlos con un minuto, un día y un año. En cuanto a su contenido, con el sabor, la digestión, y los efectos nutritivos de los alimentos.
La emoción es una experiencia breve que se asocia a un hecho concreto, identificable. Diríamos que es un átomo de experiencia.
El sentimiento ha de disponer de más tiempo, ya que entran en acción otras capacidades. La emoción puede y debería alcanzar la consciencia para cobrar sentido y poder asumirlo. Este proceso es el sentimiento y es el marco más propicio para la inteligencia emocional, porque además de la emoción ya están interviniendo tanto el pensamiento como las defensas del yo.
Un yo demasiado rígido mantiene escaso contacto con las emociones, empobreciendo su vida; un yo demasiado frágil se ve sobrepasado por ellas y reacciona descargándolas de cualquier manera, complicándose la vida.

Afectos: El afecto es fruto de lo anterior y resulta de la acumulación y sedimentación de emociones vividas a lo largo del tiempo en las relaciones que mantenemos. Amistades y enemistades, relaciones bien establecidas, sean de alianza o de rechazo. En su conjunto la red de afectos da forma y color a cada estilo de vida.

Implicaciones para la psicoterapia
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