Pulsa \"Intro\" para buscar

Duelo, Pérdidas, Despedidas

septiembre 6th, 2012
Habitualmente se habla de duelo en referencia a la muerte de un ser querido, pero el duelo es una experiencia que corresponde a toda pérdida importante, como también lo es una amputación, un proyecto o una ilusión a los que haya que renunciar, un desengaño, el final de una etapa, etc. La importancia emocional de una pérdida es siempre una valoración subjetiva y, en principio no se discute, porque lo que cuenta es el sufrimiento que genera.

Toda pérdida produce dolor y tristeza, más intensos cuando más querido es lo que se perdió. Es una herida y como tal, necesita un proceso para cicatrizar y recuperarse, lleva un tiempo, durante el cual se convierte en el centro de nuestra vida. Pero, en condiciones adecuadas, el organismo, como unidad física y psíquica, tiene mecanismos para llegar a asimilarlo.

Las emociones naturales ante una pérdida significativa son el dolor y la tristeza. A veces también aparece la rabia, pero esta no es propiamente una emoción que procese el duelo, sino un resistirse a la realidad, una lucha contra la aceptación de los hechos. Necesita ser elaborada previamente.

Dolor, normalmente expresado mediante llanto. No necesita ser elaborado porque es congruente con la situación. Lo que se requiere es capacidad para vivirlo. Cuando alguien querido llora, la reacción más habitual es intentar sacarlo del llanto. Es un error, porque el llanto no es la causa sino la expresión de su dolor, y expresándolo lo alivia y lo asume. Resistirse, querer ahorrarse estos momentos tan amargos, puede tener como consecuencia que la amargura quede dentro, enquistada.

Tristeza, reacción emocional que lleva a un repliegue sobre uno mismo, coherente con la situación de duelo, en que lo cotidiano pasa a un segundo plano. La vida, debido a esa pérdida, ha cambiado, y los intereses y actividades del día a día ya no tienen la misma importancia.

Sin embargo, la tristeza intensa puede despertar el miedo a morir o a consumirse de pena, a quedar triste para siempre. Por eso es difícil aceptarla, dejarla venir sin oponer resistencia. Aquí es importante contar con alguien que dé apoyo, confianza y compañía. Pero por más sueño que uno tenga, llegará un momento en que no querrá dormir más. Igual pasa con la tristeza. Por ello, no conviene rechazarla, sino irla consumiendo en las dosis en que la persona pueda permitirse. En condiciones normales, la tristeza que no es rechazada se expresará y se agotará. Este aspecto es muy importante, porque hacia el final de esta fase es cuando vuelve a aparecer, como el sol tras la tormenta, el gusto por la vida.

Memoria, como componente cognitivo, que permite soportar la despedida definitiva de la persona o ilusión que desaparecieron de nuestra vida, al componer los recuerdos que conservaremos para siempre.

Este es el proceso deseable, pero pueden existir dificultades que lo bloqueen o perturben.

La psicoterapia aplicada a los procesos de duelo proporciona, por una parte, un apoyo personal de calidad, así como contención frente a las vivencias de desesperación, para que la persona doliente pueda aceptar y procesar emociones tan fuertes, y por otra, respeto al ritmo de cada cual, y una garantía frente a los frecuentes errores de enfoque en este delicado proceso.

Publicado por África y Francisco Fuentes

Aún no hay ningún comentario, añade el tuyo abajo.

t Twitter f Facebook g Google+