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Yo confieso – El problema del mal

septiembre 15th, 2012
Yo confieso
Jaume Cabré
Ed. Destino

Adorno dijo que después de Auschwitz no puede haber poesía, pero no ha sido así, y la poesía es más necesaria que nunca después de Auschwitz.

Un violín, instrumento para la emoción y el arte, va cambiando de manos a lo largo del tiempo, a través de transacciones a menudo llenas de conflicto y maldad. Desde las mismas semillas de los árboles de cuya madera fue fabricado, se desarrollan en torno a él historias de sadismo, extorsión, mentira y venganza, pero también de sensibilidad artística y humana, de culpa reparadora. El propietario actual va desvelando, a la vez que el lector, esas historias y trata de salirse de la cadena de atropellos, con un inesperado final.

En todos los niveles de relación (amistad, amor, trabajo, sociedad, política, etc.) esta obra recoge la complejidad y ambivalencia de la existencia humana y la presencia permanente del bien y del mal. Los mejores amigos pueden traicionarse, ser mezquinos y los peores criminales a veces se arrepienten e intentan formas válidas de reparación.

Es una novela magnífica, compuesta magistralmente a base de tramas llenas de emoción, tejidas con oficio y dominio del lenguaje, que mantiene vivo el interés. Incluye además, a través de las relaciones entre los personajes, lúcidas reflexiones sobre la naturaleza humana, al nivel del mejor ensayo.

El problema del mal es muy difícil de abordar, y si se deriva de la libertad, quizás no admita ninguna solución definitiva. El protagonista principal, un hombre sabio, se lamenta así: no sé donde está el mal, y no sé explicarme mi perplejidad agnóstica.
Sin embargo, a lo largo de la Historia, hombres y mujeres de todas las generaciones persisten en buscar una mejor comprensión de este problema, y en combatirlo a base de estética, moral y reparación.

Desde una perspectiva psicológica, la novela a través de sus tramas desarrolla algunos de temas centrales de la Psicoterapia Humanista y Gestalt, como las polaridades, el binomio Libertad/Responsabilidad y el tema de las culpas, sean existenciales o reparadoras.
Toda acción tiene consecuencias, somos libres para decidir qué hacer (bien/mal) y luego responsables, no sólo ante la justicia, sino sobre todo ante la propia conciencia, de la que no es posible escapar, como mucho la podemos adormecer o silenciar.

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