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Tipos de carácter

marzo 15th, 2013

El carácter no es innato. Desde el nacimiento, toda criatura humana empieza a estructurar su carácter y a desarrollar tanto como le sea posible sus capacidades. El resultado dependerá principalmente de las condiciones materiales y familiares con que se encuentre.
A continuación haremos un esbozo de los tipos básicos de carácter, comentando brevemente los aspectos más importantes de cada uno, y quizás pueda usted mismo hacerse una idea de los componentes clave de su carácter.
(vea esta otra entrada: Chequeo psicológico:conozca su tipo de carácter, clicando aquí.)

La Psicología Humanista, y en particular la Bioenergética de Alexander Lowen, considera que en orden de aparición, las necesidades básicas para un desarrollo saludable de la persona son: conservar la vida, nutrirse, alcanzar dignidad, actuar con libertad y entregarse en las relaciones con otros y con la realidad. Cuanto mejor cubiertas estén estas necesidades más sano y funcional será el carácter.
Las dos primeras, seguridad y nutrición, de no ser satisfechas en unos mínimos, amenazan directamente la supervivencia física, y por ello son llamadas primarias. Las siguientes, secundarias, no son imprescindibles para la supervivencia del cuerpo, pero sí para la salud psicológica y para poder alcanzar plenitud personal.

Los distintos tipos de carácter – esquizoide, oral, masoquista, psicopático y rígido (fálico o histérico)-se definen en función de cuales de esas necesidades básicas hayan quedado más frustradas, sea por desatención o por censura.
No hay caracteres puros, lo normal es encontrar aspectos primarios y secundarios en todo el mundo. Lo que sí hay es una configuración única para cada persona, con predominancia clara de alguna de las carencias básicas. El gráfico corresponde a un hombre de marcado carácter fálico, con aspectos psicopáticos y esquizoides de menor fuerza.

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La estructura de cada carácter se forja en los primeros cinco o seis años de vida. El carácter reflejará las carencias y excesos que ha tenido que afrontar la criatura en desarrollo.
En este proceso hay dos aspectos clave: conocer qué necesidades son más decisivas en cada fase del desarrollo y tener en cuenta que, en esas edades, los niños/as son completamente dependientes de los padres, o de las personas que hagan esa función. Esto equivale a decir que normalmente sólo tienen una opción: adaptarse a lo que venga, de la mejor forma posible.

Caracteres primarios: fijaciones relativas a seguridad y nutrición
En las primeras fases, desde la concepción y hasta el primer año de vida, lo principal es asegurar la conservación de la nueva vida, proporcionarle unas condiciones en que pueda estar a salvo de peligros, alimentada y atendida para llevar a buen término lo que todavía es poco más que un feto extrauterino.
Si estas necesidades no son suficientemente cubiertas, la persona en ciernes, aún sin saber caminar ni hablar, “sabrá” que el mundo es un entorno hostil, en donde se respira angustia, tensión y malestar.

CARÁCTER ESQUIZOIDE O PRE-ORAL
Necesidad (desde el primer momento): confiar en que mi existencia no corre peligro.
Amenaza: ser aniquilado/a.
Dilema: quiero contacto e intimidad pero eso implica peligro, a solas me siento más seguro, aunque esté aislado.

El mayor anhelo es experimentar calma y bienestar. Actitud básica de vigilancia, suspicacia, aislamiento, hermetismo, avaricia. Vivencias predominantes de soledad, vacío, ansiedad alta y continua, terror, odio, ideación de destrucción, etc.
Intentos de controlar la fluidez de las emociones mediante una racionalización supersimplificadora.
La energía se focaliza especialmente en ojos y oídos, para una actitud corporal de alerta.

CARÁCTER ORAL
Necesidad (desde el primer momento): percibir que mis necesidades son entendidas y satisfechas.
Amenaza: ser abandonado/a, no recibir lo suficiente.
Dilema: si me ves bien no me atenderás, sólo puedo esperar tu apoyo si estoy mal.

Sensaciones de fragilidad, debilidad, desesperación, convencimiento de que el mundo le debe algo. Búsqueda de apoyo desde el victimismo.
Vínculos muy polarizados, una misma persona puede pasar de ser la mejor amiga, a ser aborrecida.
Sentimientos predominantes de tristeza, rabia explosiva, asco, envidia, aversión, miedo al vacío, insaciabilidad, etc.
Es el carácter que dispone de menos energía, dando impresión de poca vitalidad. Piernas, brazos y manos flojas, cuerpo lánguido.

Caracteres secundarios: fijaciones relativas a espacio propio, respeto, libertad y entrega
Entre el primer y el quinto año se desarrollan nuevas capacidades como caminar, controlar cada vez mejor todos los segmentos corporales, hablar, jugar, etc.
Pasan a primer plano las actividades de conocimiento y de relación. Hay mucha curiosidad, ganas de explorarlo todo, aparecen con fuerza los deseos de todo tipo y el niño/a descubrirá que no todo está permitido, y que lo relacionado con el poder y el sexo es problemático y despierta mucha ansiedad en los adultos.
Nuevas personas entran en su mundo y vivirá conflictos de intereses. Necesitará conocer las normas y aprender a manejar sus impulsos frente a los imperativos de la realidad, aprender a  discernir en cada situación si realizar, posponer o renunciar a su deseo.
Son cuestiones de poder, jerarquía y satisfacción de deseos. La clave para esta fase secundaria está en la forma en que se resuelven o no, en casa, esos conflictos, es decir en los modelos que proporcionan sus adultos.
En la fase primaria la función de los adultos es proteger y cuidar, y al llegar a la secundaria se añade la de incorporar al niño/a al mundo al que pertenecen, acompañarle mientras va aprendiendo, enseñarle a disfrutar y a manejarse con el dolor y la frustración.

CARÁCTER MASOQUISTA
Necesidad (desde los 12/18 meses): ser reconocido como individuo autónomo.
Amenaza: si soy yo mismo no me querrás.
Dilema: Te necesito, por tanto tendré que renunciar a mi autonomía.

Es algo más que ser condescendiente, se trata de un conflicto en la raíz de los propios deseos.
Vivencias de indecisión, sumisión/dominación, castigo, resignación, reivindicación, tozudez. Todo se hace muy trabajoso. Dificultades para encontrar su espacio y su tiempo. Quejas continuas.
Emociones relacionadas con odio, rabia, miedos difusos, lástima y culpa.
La energía queda reconcentrada, densa, poco fluida,  especialmente en cuello, vientre y piernas. Cuerpo redondeado y duro.

CARÁCTER PSICOPÁTICO
Necesidad (desde los 24/30 meses): confiar en que afirmar lo mío es correcto.
Amenaza: En la discrepancia siempre tendré que ceder yo, no puedo arriesgarme a perderte.
Dilema básico: Solamente intimaré contigo si yo mando.

Vivencias en torno al poder: rivalidad, control, manipulación, prepotencia, vanidad, reserva, miedo a entrar en conflicto, y a no dar la talla, cobardía, autoexigencia.
En las situaciones sociales lo primero es identificar al que manda.
Energía concentrada en la mitad superior del cuerpo, cabeza, nuca y especialmente en el pecho, que suele ser hinchado. Mitad inferior, pelvis y piernas, llamativamente menos desarrollada.
(No confundir con la psicopatía como trastorno de la personalidad)

CARÁCTER FÁLICO
Necesidad (desde los 4/5 años): confiar en que mis impulsos eróticos son correctos y merecen satisfacción.
Amenaza: rechazo, desprecio, castración.
Dilema básico: cuidado con entregarme al amor, sólo seré libre si no pierdo la cabeza.

Dos polos de interés: trabajo y sexualidad. Vivencias de ambición, conquista, aunque goce escasamente de lo mucho que puede llegar a poseer. Necesidad de demostrar sus capacidades.
Sexualidad ansiosa, entre el deseo y el miedo a la impotencia. Sexo trivializado, como descarga más que como encuentro íntimo, lo que conlleva un escaso nivel de satisfacción, orgasmos pobres y una búsqueda que nunca acaba. Amor en casa y sexo fuera. Narcisismo.
Emociones: estrés, agresividad, rabia, ironía, euforia, miedo al fracaso y al compromiso.
Cuerpos atléticos, altivos, vigorosos, mirada viva y directa, con dos centros de carga energética: cabeza y genitales.

CARÁCTER HISTÉRICO
Necesidad (desde los 4/5 años): confiar en que mis impulsos eróticos son correctos y merecen satisfacción.
Amenaza: rechazo, desprecio, castración.
Dilema básico: Viviré el amor, pero con reservas, la decepción o el rechazo son muy amargos.

Es el carácter más explícitamente sexual, pero idealizando el amor. En el contacto físico se desconecta de la ternura.
Impulso de seducir, para amar y saberse amado, que en buena parte se dramatiza como forma de atenuar el riesgo de abandonarse. Coquetería, orgullo, excitabilidad caprichosa e imprevisible, vivencias de inadecuación, insatisfacción, fantasías de amor idílico, pero dificultades para consolidar relaciones sentimentales duraderas.
Emocionalidad impulsiva, exagerada, con frecuentes altibajos, miedo al rechazo y a la expresión del anhelo profundo de entrega.
Energía centrada en las zonas erógenas (labios, pecho, pelvis), cuerpos con curvas, sinuosos, para captar el interés sexual.

Conocer el propio carácter equivale a conocer el manantial de nuestras motivaciones profundas, es decir, traer al consciente una buena porción del inconsciente que nos mueve, y que es previo a cualquier instancia del yo, como la voluntad o el pensamiento racional.

Bibliografía básica
Análisis del carácter, de Wilhelm Reich, Editorial Paidós
Bioenergética, de Alexander Lowen, Editorial Diana
Ternura y agresividad, de J.J. Albert, Mandala Ediciones

Publicado por África y Francisco Fuentes

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